Alguien me avisó de la existencia de esta reliquia dorada en Youtube y me pareció pertinente compartirla en este blog como muestra de lo que no se debe hacer en televisión o, si quieren, como una lección magistral de la huachafería que resulta connatural al peruano promedio. Se puede esgrimir en su defensa el hecho de que sea antiguo (es del año 1991) y que todo lo pasado tiende a verse ingenuo o ridículo, pero incluso en esa época creo que era elocuente su mal gusto.
¿Qué hace Pablo de Madalengoitia en ese tinglado? Si su imagen era la del correcto caballero de Helen Curtis pregunta, se nos despintó por completo en esta muestra de ayayerismo patético más propio del Pecoso Ramírez. Ya se entiende por qué unos añitos más tarde sería el encargado de despedir al Negro Ferrando en su último programa (1995). Al buen don Pablo lo explotaban , en su vejez, peor que a presentador de café teatro.
No se pierdan la música de fondo: el tecladito electrónico Casio “de organillero” (como lo observa un comment de Youtube) no se cansa de repetir la cortina de Rocky para dar paso a la gran campeona del rating e ídolo de las amas de casa de nuestro querido Perú Perú Perú.
Mención aparte merecen el vestido rosadito de Gisela (que contrastaba totalmente con su negro pasado, véase en una hemeroteca la colección completa de Confidencial) y su “vuelta olímpica” en un carrito marca Lada (el Tiko de la época) con un moño de regalo gigante. Como reza otro comment de Youtube: “Ella saludando de pie en el carro y el cholo sujetandole la puerta del Lada (ya podían haberla paseado en un Mercedes!!)…”. ¡Y sus poses de diva! ¿Acaso se creía Marilyn? Total, un monumento a la desproporción barroca digno de mejor fin. Delito de lesa estética sancionado con garrote vil por el dueño de este blog.
Mr. Belvedere aconseja:
Nunca te subas a un helicóptero verde militar.
Nunca te bajes del helicóptero verde militar en mitad de un estadio, sobre todo si es el de Alianza Lima (está salado).
Nunca lleves vestido rosado si eres mayor de 15 años, salvo que seas Paris Hilton o conejita de Playboy.
Nunca lleves un vestido rosado que permita adivinar que estás fajada.
Nunca lleves zapatos de una tienda llamada “Calzatura Tití”.
Nunca bailotees al ritmo de “Símbolo sexual” de Roberto Carlos mordiéndote los labios (como si fueras poco menos que Venus recién salida de la espuma) mientras muestras el vestido de canje que te dan para tu programa de mediodía ni tararees la parte del coro (“sex, sex, sex, sexual,/ sex, sex, sex, sexual,/ porque mi amor tú eres mi símbolo sexual”), creyendo que Roberto Carlos compuso la canción para ti.
Nunca le pongas a tu peluquería el nombre de un perfume clásico de Givenchy y mucho menos lo pronuncies mal (se ruega aprender francés o al menos sus reglas fonéticas).
Nunca pretendas imitar a Susana Giménez.
1 comentario:
Nada como estar en casa.
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